Los guionistas no existen

diciembre 18, 2012 § Deja un comentario

La semana pasada tuve una conversación vía twitter con Javier Meléndez sobre cuándo alguien que escribe guiones es guionista. Él aseguraba que por lo mismo que el que escribe novelas es novelista, aunque no se las publiquen, el guionista lo es aunque no le compren o un ningún guión suyo se materialice en película. Curiosamente, uno de los artículos de bloguionistas de la semana pasada, escrito por Carlos López, de una manera u otra trataba sobre el mismo tema, al mostrar el miedo atávico del guionista, incluso el profesional y consagrado, de ser descubierto, de que algún día el mundo se entere de que es un farsante que no sabe escribir, que es puro azar que haya conseguido concatenar dos frases con sentido. Sinceramente me pareció descorazonador que guionistas con años de experiencia a la espalda se sientan como yo, que ni siquiera sé que denominación me corresponde.

En busca de su media naranja

En la conversación que he mencionado al principio, yo mantenía, al contrario que Javier, que un guión sin una película que lo sustente es como un cadáver nonato, lo que debe ser una de las creaciones más esperpénticas de la naturaleza. A diferencia de la novela, el cuento e incluso la obra de teatro, que están acabadas en el momento  que el autor considera oportuno y, por tanto, son en ese instante; el guión no es nada si no se vuelca en una película. « Leer el resto de esta entrada »

Maldita perfecta casualidad

octubre 12, 2012 § 2 comentarios

Siempre he considerado, o por lo menos desde hace mucho tiempo, que el azar en un guión no es más que una muestra encarnada de la ineptitud o vagancia del guionista. Al margen de en la situación inicial, en el que se consiente la casualidad porque el acto de colocar la lupa en un momento dado de la línea temporal que define las vidas de nuestros personajes parecerá indefectiblemente como azaroso, durante el transcurso de lo que contamos todo debería tener una causalidad sostenible.

Las casualidades en una historia las veo como agujeros negros que absorben todo lo que se encuentra a su alrededor, haciendo saltar por los aires la coherencia interna. Es cierto que no todas son de la misma importancia, que en muchas ocasiones los evidentes méritos del guión (y el resto de los componentes que hacen una película) se elevan muy por encima de esas pequeñas imperfecciones. Pero siempre las he visto como eso, como defectos que afean aunque fuera mínimamente un conjunto por otra parte hermoso (suponiendo que la película sea merecedora de semejante epíteto, por supuesto). « Leer el resto de esta entrada »

¿Importa el guión para algo?

agosto 17, 2012 § Deja un comentario

Hace un tiempo comencé a ver Detour (Desvío), de una colección de películas de antes de los 50 que compré por internet. No la conocía, no sabía de su existencia, pero me interesó la sinopsis y ya que la tenía entre las 300 150 películas que había comprado (una cosa así) pues decidí ponerme a verla. La película en cuestión es de Edgar G. Ulmer y dura poco más de una hora. La versión que tenía estaba doblada, un doblaje bastante malo para mi gusto, y a pesar de su corta duración no conseguí acabarla. Me irritaba bastante la voz en off, el protagonista no me interesaba en absoluto, ni tampoco nada de lo que pasara. A destacar, varios diálogos, algo que suele ser bastante potente en las películas de cine negro.

Revisitando Detour

Bien, recientemente he encontrado la película en Filmin (en VOSE), con una nota de 10 sobre 10 para la crítica y de 7.9 para el público. Además, según la sinopsis del portal «considerada durante años como una joya oculta del cine negro, la importancia de la película de Edgar G. Ulmer, DETOUR, no ha hecho más que crecer en los últimos años gracias a su influencia en el trabajo de cineastas como David Lynch o Jean Luc Godard». Bueno, si es así, debí tener un pésimo día cuando me puse a verla, un momento de enajenación transitoria o sencillamente que no tengo ni idea de cine (si es así no sé qué demonios hago escribiendo esto o igual por eso mismo escribo…). « Leer el resto de esta entrada »

El caballo de Turín o cuando el guionista se esconde

julio 29, 2012 § Deja un comentario

Ayer vi El caballo de Turín, una película Húngara de difícil digestión. Trata de mostrarnos la pobreza y la vida anodina que lleva una familia (en realidad un padre y su hija) lejos de la ciudad y bajo una tormenta de viento continua. Es tal el ritmo, la repetición de acciones (les vemos vestirse y desvestirse como cinco veces, comer dos patatas cocidas otras tantas, etc.) que el tedio lo siente el propio espectador. Aburrimiento buscado por el propio director que se recrea en planos largísimos. Sus defensores aseguran que tanto la dirección como la fotografía elevan la película a obra maestra; mientras que sus detractores claman por el aburrimiento de 150 minutos insufribles. Todo en la película está estructurado sobre la base de una vida llena de los mismos gestos inútiles salvo para seguir respirando un día más. No hay ocio, no hay grandes gestas o conversaciones interesantes. Y como digo todo está supeditado a esa idea, desde la música minimalista hasta el tono de voz de los dos personajes principales, las pocas veces que se deciden a hablar. Pero al margen de todo lo demás, me gustaría centrarme en la estructura de la historia, en el guión (hay spoilers aunque la verdad no creo que importe mucho, pero por si acaso aviso). « Leer el resto de esta entrada »

Primero la angustia, después el miedo

julio 16, 2012 § Deja un comentario

El miedo siempre es miedo a algo. Por definición tiene un objeto determinado que lo delimita. Sabemos lo que es y por eso podemos terminar afrontándolo, superándolo. En el cine este es el caso de los asesinos con rostro, por muy poderosos que sean, sólo nos pueden dar miedo. Les conocemos,  estamos más cerca de vencerlos. Así, por poner un ejemplo, en El Rey de la Montaña (¡ojo spolier!) para que el personaje de Sbaraglia venza a sus perseguidores tenemos que descubrir que en realidad son unos niños los que pretenden matarle. El demonio se ha transustanciado en el cuerpo de un niño, podría haberlo hecho en el de una mujer o en el de un hombre-lobo francotirador, en cualquiera de las opciones podríamos comérnoslo y beber de él. « Leer el resto de esta entrada »

Te quiero, por eso te tendré que matar

julio 10, 2012 § Deja un comentario

Estos días he estado revisando un guión que tenía abandonado. En teoría está terminado, está incluso colocada la palabra “fin” pero en teoría (como dice Homer Simpson) «funciona hasta el comunismo, Margge». Y es que da igual las páginas que lleve escritas, es un guión claramente inacabado.  Y, lo peor de todo, es que no sé cómo acabarlo. No, no me refiero a que no sé cómo desarrollar la escena final (bueno, quizás eso también). Más bien a que no sé cómo arreglar los desaguisados varios que plagan el guión. Más concretamente, es un problema de estructura.

Donde cabe uno caben tres

Cuando me puse a escribirlo, allá por el 2010, hice muy poco trabajo previo. Me puse demasiado pronto a escribir. Así que según iba desarrollándolo descubrí que la historia que iba a tener un protagonista, se convirtió en una historia coral con tres personajes principales. Además, el que en un principio tenía reservado un papel protagónico comenzó a verse eclipsado por uno de los otros dos. Retoqué aquí y allá, combiné sus relaciones, perfilé sus personalidades fortaleciendo sus rasgos más débiles… Me convertí aquellos alquimistas en busca de la piedra filosofal. Y, claro, al igual que ellos, fracasé. « Leer el resto de esta entrada »

Si podemos contar una película, ¿para qué hacerla?

julio 6, 2012 § Deja un comentario

El gobierno iraní le ha prohibido a Jafar Panahi dirigir. Está esperando un juicio para ver cuántos años de inhabilitación (y de cárcel) le imponen, pero mientras tanto, cautelarmente, se le impide ser director o guionista de alguna película. Por esa razón decide llamar a un amigo para que le grabe mientras lee el guión de la última película que le prohibieron rodar. Con algunos objetos de casa trata de recrear la escena mientras nos cuenta lo que sucede.  Sin embargo, en mitad de la recreación, Panahi se calla, se mesa la cabeza y se lamenta: «si podemos contar una película, ¿para qué hacerla?».

Cuando los monos escriben guiones

Creo que no se puede mostrar de una forma más magistral lo que tratan de enseñarnos todos los manuales. No hay que contar lo que se ve, para eso están las imágenes. Sin embargo, nos cuesta mucho llevarlo a la práctica. Creo que con el tiempo he conseguido reducir esas referencias superfluas, aunque diste mucho de dominar la técnica. Muestra, no cuentes. En lugar de plantear una conversación entre dos desconocidos cuyas miradas se han encontrado mientras van en tren en la que descubramos que ella es una mujer casada, por qué no enseñar sus miradas entrecruzándose, la sorpresa mezclada con la lascivia y luego ella levantándose, sujetando con su mano izquierda una de las barras del tren, mientras un primer plano nos muestra su anillo de casada. Esto último es un ejemplo de lo que ocurre en una escena de  Shame. « Leer el resto de esta entrada »